Tengo algo que contarles, resulta
que regrese a estudiar, y en una clase de administración me encontré con una
profesora más que exquisita, era de estatura media, tenía un trasero imponente,
unos labios carnosos y unos pechos divinos, no eran grandes pero eran firmes,
me llamaba mucho la atención, las clases se dieron de forma normal, pero nos
pidió un proyecto para acreditar la materia, el mío consistía en un sistema de
geo referenciación de clientes, afortunadamente pasé la materia con 10, a mi
deliciosa maestra le había gustado lo que el sistema hacía, los presentamos en
una sala audio visual, y poco a poco se fue vaciando, los inconscientes o no sé
si consientes de mis compañeros, dejaron sola a la profesora y ella tenía que
poner orden en la sala y recoger todo el equipo utilizado, como desde que la vi
imagine cosas, aproveché para quedarme y ayudarle, solo por ser amistoso, pero
por la curiosidad de sentirme solo con ella.
Se guardó la pantalla en su
estuche, y estábamos quitando el proyector, cuando al no poderlo desconectar se
agacho y sin tenerlo planeado voltee a verla, no pude más que expresar un WOW
al ver ese trasero magnificado, me encantó tanto que no me di cuenta que la
expresión la hice en voz alta, ella me escuchó y volteó a verme entre apenada y
divertida y me preguntó ¿WOW que?, no sabía qué hacer y le dije – nada es que
es mucho por recoger y nadie ayuda – ella rio y me dijo si es mucho por
recoger, noté un tono raro, pero pensé que era mi imaginación, como era
principio de semestre, aun llovía y comenzó una lluvia ligera pero tupida, le
ayudé a guardar el proyector, y la maleta estaba ya vieja, así que la abrí con
mis dos manos y como se nos resbalaba, me la pegué al cuerpo para que se
formara bien la caja y el proyector pudiera entrar, ella lo guardó pero
inesperadamente, al sacar las manos de la funda, rozó mi miembro y reaccione
casi de forma instantánea, ella se reía y yo estaba apenado pero emocionado, el
edificio se quedó casi vacío y nosotros atrapados en el aula por la lluvia,
entonces me atreví, no sé porque lo hice pero ya estaba hablando – quiere saber
porque fue el WOW – y ella volteó a verme y me dijo – no sé si quiera saberlo –
tome aire y le dije – es que su trasero es precioso y verlo ahí en toda su
expresión me fascinó, cuando reaccioné ya había terminado de decirlo, ella se
quedó mirándome a los ojos, pensé que me iba a decir algo, pero soltó una
carcajada, y me dijo – no te preocupes, a muchos les gusta mi trasero – me
sentí aliviado y en eso me dijo – pero no se me hace justo que tu veas y yo no
– ahí fue donde ya no supe de mí, me prendí como un loco, tuve una erección
durísima y le dije – pues vea – y ella
observó y me dijo – pues se ve un bulto pero mi trasero se nota más que eso –
me valió que estuviéramos en la escuela y me bajé el cierre y lo saqué, ella
peló esos ojos oscuros y se rió y me dijo – bueno así está mejor – se acercó y
lo tomó con su mano, estaba yo muy caliente y enseguida, le tome un seno, eran
ricos, suaves y firmes, pero me estorbaba el bra, así que metí la mano debajo
de su blusa, ella llevaba un traje sastre con un pantalón azul marino y una
blusa blanca, comenzó a frotarme poco a poco y yo a sobar su pecho, nos
acercamos y empezamos a besarnos, la lluvia se ponía más fuerte y me dijo –
creo que esta agua algo pretende – me reí y le quité el saco, era corto tipo
torero, sin él, se notaba su talle bien marcado, seguía sobándome y yo regresé
a sobar su pecho, pero esta vez, metí mi mano debajo del bra, estaba caliente
tanto como yo, nos mirábamos y nos tocábamos, alcé su blusa y su bra, ahí
estaban, majestuosos, unos pechos lindos, con areolas medianas y de color café,
lindos chocolates, no dudé más y comencé a lamerlos, estaban deliciosos,
calientes y suaves, ella me sobaba el cabello y disfrutaba con todo su ser, la
lluvia caía a cántaros, y eso favorecía el momento.
Le dije – quiero comerte – y ella
me dijo en un susurro – yo también – nos acostamos en el aula aprovechando que
estaba alfombrada y nos desnudamos por completo, estábamos muy excitados y nos
acariciamos en el piso, su piel me encantaba, su trasero sin ropa era
espectacular, la admiré completa y le acaricié todos los rincones de su cuerpo,
ella se estremecía en cada caricia y yo me ponía más y más duro, me decidí,
comencé a gatear sobre su cuerpo, hasta que mi cara quedó en su sexo, era
divino, arreglado, sediento y húmedo, caliente y excitante a la vista, comencé
a besar y succionar su clítoris lentamente y ella tomó mi miembro y lo metió en
su boca, era delicioso sentir su aliento en mi miembro y a la vez dejar el mío
en su sexo, comencé a lamer de arriba abajo, a llenarme de esa humedad, lamia y
metía mi lengua hasta dentro, y sentía como se movían sus caderas poco a poco
en círculos y empujando algunas veces, dejó de comerme pero no me soltaba,
estaba disfrutando, no paraba de llover y no paraba de moverse, era la tarde
perfecta, volví a sentir como metía mi miembro en su boca y comenzaba a comerme
de nuevo, nos recostamos de lado y ella lamía de una forma bárbara, delicioso,
no dejaba un pedazo de mi sin recorrer.
La lluvia comenzaba a ceder, y en
un momento de cordura nos vimos desnudos en el piso del aula, no dejábamos de
acariciarnos y besar nuestros cuerpos pero comenzamos a preocuparnos por la
gente, así que decidimos vestirnos, esa no era la ocasión para hacerlo por
completo, solo le pedí un favor, y ella accedió, se puso en posición de perrito
y ese trasero divino me mostraba todo, no hice más que verlo, y excitarme más,
no quería arriesgarme a que nos vieran, pero no tenía cabeza para nada mas, asé
que me abalancé sobre él, y la penetré duro, ella gimió por la sorpresa pero
comenzó a moverse, lo hice despacio lo tenía que disfrutar porque una vez que
nos sorprendieran todo acabaría para los dos, lo sabíamos pero lo
disfrutábamos, nos movíamos lento ella en círculos y yo penetrando hasta el
fondo, se comenzaron a escuchar pasos de tacones seguramente alguna prefecta
revisaba aulas, pero no podíamos detenernos, en eso, alguien abrió la puerta, era
una prefecta morena delgada de figura cachonda, nos vio, y se rio con malicia,
y se fue sin decir nada, al principio nos quedamos en pausa, pero comenzamos de
nuevo, ya nada importaba, nos vieron y nos dejaron continuar, así que me senté
en un escalón y ella se sentó en mí, nos besamos y ya que la tenía de frente,
se acomodó mi miembro y lo sentí entrar lento, estaba caliente, chorreaba de la
excitación y eso me prendía, subía y bajaba con un ritmo exquisito, y la tenía
de frente y la miraba y le besaba el cuello, veía esos pechos subir y bajar y
comencé a lamerlos nuevamente, eran deliciosos, ella subía y bajaba más y más
rápido, sus gemidos aumentaban, pero se aguantaba las ganas de gritar, yo ya no
podía más, me dijo que estaba a punto de terminar, y lo empezamos a hacer más
rápido los dos, entonces, ella se salió y comenzó a escurrir mucho, yo como
loco me acerque a su sexo y me bebí toda la miel, era un sabor fuerte pero
delicioso, ella sobaba sus pechos y los jalaba, y yo me comía todo, se movía con
grandes contracciones porque se estaba viniendo más y más, yo ya excitado,
comencé a masturbarme para terminar, pero ella no me dejó y me ayudó, con sus
manos frotaba mi miembro que estaba todo mojado y caliente, frotaba con tantas
ganas que me dolía y me encantaba, entonces sentí que terminaba, ella lo notó y
acerco su pecho y me hizo terminar en esos senos exquisitos, sus pezones de
chocolate se llenaron con mi leche, se hincó, y nos besamos nuevamente, ella
llena de semen y yo lleno de sus jugos, no supe cuánto tiempo duramos en ese
cachondeo, pero era delicioso, sentíamos excitación, placer y descanso, nos
besamos nuevamente y descansamos unos minutos.
Ninguno tenía palabras, había
excitación y un poco de vergüenza al final, pero estaba hecho y había sido
espectacular, con calma se comenzó a vestir, y yo la veía, mi erección no cedía
y mientras ella se ponía su panty yo me masturbaba y la sorpresa fue que me
sentía venir de nuevo, ella me veía y comenzó a sobarse los senos, me ayudaba a
terminar, se frotaba los pechos y se untaba mi semen y me vine de nuevo, era
excitante verla desnuda, ver esas caderas y esos pechos deliciosos, cuando
terminé me levanté y ella siguió vistiéndose, no hablábamos, nos terminamos de
vestir los dos, y al final le dije – es una lástima no saber que otra materia
me tocará contigo – ella sonrió y me dijo con una cara de perversión – no
importa, siempre podrá haber asesorías – me dejó contento y pensando en
buscarla nuevamente, tomamos el equipo para llevarlo al aula de profesores,
sudábamos un poco así que nos quedamos charlando en el pasillo a que nos diera
el aire, cuando bajó las escaleras la prefecta, nos vimos a los ojos y ella se
acercó y dijo, si para la próxima vez no me invitan al menos a ver, si los
delataré, nos dio risa a los tres y nos fuimos, aun espero que la oportunidad
se dé de nuevo, porque esas caderas, esas nalgas y esos pechos me hicieron
exquisitamente feliz, de la prefecta les puedo decir que cuando nos cruzamos en
el pasillo, sonríe y me guiña un ojo, ojalá la siguiente vez si es que la hay,
sea igual y más divertida.
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