Ni hablar, tenía que cumplir con
el requisito de presentar esos cursos, llevaba ya muchos meses de atraso, pero
el mismo trabajo no me dejaba tiempo para dedicarle a las capacitaciones, así
que como medida nos mandaron a una sesión obligatoria donde nos capacitarían y
ayudarían a resolver todos nuestros cursos, iba de malas y con flojera, pero me
animé mucho al ver que la persona que nos impartiría el curso era una conocida
del proyecto que tenía unos meses de no ver, nos saludamos de inmediato con un
fuerte abrazo y me dio muchos gusto verla embarazada, y más gusto me dio sentir
sus pechos crecidos por su estado, siempre me había gustado, morena, ojos
verdes, un trasero increíble y un carácter que ya muchos quisieran para
compartir.
Creo que notó mi interés por sus
pechos porque se sonrojó un poco pero cambiamos de tema los dos, me regaño por
mis cursos y bromeamos un poco, el día comenzó un tanto ameno, y entretenido,
aunque a veces le dedicábamos de lleno la atención a los cursos y eso me
aburría, salimos todos a comer cuando íbamos a la mitad de la capacitación, y
me fui a comer con ella, charlamos de nuestras familias, y del trabajo como
buenos amigos, pero yo no podía dejar de ver sus pechos, ella lo notaba y
trataba de no mirarme a los ojos, pero su escote no lo podía evitar, así que me
animé y le dije – perdón pero siempre me han gustado los pechos de las mujeres
y tú te ves muy bien por el embarazo, por más que quiero evitarlo no lo logro –
esto nos relajó a los dos porque le dejamos de tomar importancia al hecho,
seguimos platicando y comiendo y yo seguía embelesado con ese hermoso par de
tetas, se me antojaban muchísimo, pero me ponía a pensar – Está embarazada,
tranquilo – aunque me imaginaba comiéndolos y sentía como me excitaba, traté de
evitarlo pero ya era irremediable, pagamos la cuenta y nos levantamos y ella lo
notó, se puso roja y me dijo – te pasas, ya ni porque estoy embarazada – me dio
un poco de pena pero le dije – eso que?, siempre me gustaste y ahora con esos
pechos WOW – se rió y no dijimos más, nos fuimos de regreso a los cursos, el
día terminó sin nada importante, y la gente se fue corriendo, yo me quedé a
platicar con ella un rato más y ahí fue donde todo pasó.
Me dijo que si la acompañaba a su
cubículo a dejar sus cosas para irnos y le dije que sí, subimos hasta no sé qué
piso, y como ya era un poco tarde solo había gente en la salida del elevador,
su lugar se encontraba en una de las esquinas del edificio así que tuvimos que
caminar entre mamparas y computadoras, dejó unos papeles y se sentó un poco
cansada, yo perfecto desde la vista que tenía ahí, me volví a quedar viendo en
sus pechos y ella se dio cuenta de inmediato, pero lejos de enojarse me dijo –
ya no los aguanto, pesan mucho – y yo le dije – que importa lo que pesen, se
ven deliciosos y han de estar exquisitos – se puso un poco roja y me dijo –
claro que no, están enormes – y le dije – enormes no, están en su punto
perfecto – ella los tomó en sus manos y dijo – perfecto para quien, ya me
cansan, empiezan a escurrir a veces y las areolas están horribles. – me quedé
imaginándolas y pensando que decirle, después de unos segundos mi lengua
trabajaba sola – pues perfectos para mí, no sé qué daría por comérmelos – ella
soltó la carcajada y me dijo – jijo pero no se te va una, además a quien se le
van a antojar unas bubis de embarazada – me quedé viéndola y le dije – a mí por
supuesto, puedo cargarlas? – soltó otra carcajada y me dijo – ándale y ahorita
nos ven, mejor olvídalas – no pensaba desistir así que le dije – imposible,
siempre me gustaron, siempre me encantó tu figura y ahora que las tengo cerca
cómo quieres que desista, además ve el tamaño que tienen – un poco apenada me
dijo – sí y con los cambios la piel está cuarteada y no me gustan – me acerqué
un poco y le dije – si me dejas, yo las lubrico – me miró a los ojos y me
preguntó – ¿Sí?, ¿Y cómo? – ya no me aguanté y estiré mi mano intentando
tocarlas, y ella me dejó llegar, las sentí en el escote, la piel era suave,
estaban tibias y duras supongo que porque se llenaban de leche, las acaricié
con cuidado para no lastimarla y para tantear que tanto podría tocar; ella no
hacía nada por quitarse, y yo intenté mi siguiente movimiento, sin dejar de
sobar, comencé a deslizar mi mano hacia abajo, sobaba la ropa y la piel al regresarla,
sobaba recorriendo esa teta deliciosa, en una de las bajadas, empecé a meter mi
dedo entre las bubis y a sentir el calor que se almacena, poco a poco sin dejar
de sobarla, me pasé para atrás de su silla, y la comencé a sobar a dos manos,
sobaba el frente de esos pechos y ella se relajaba poco a poco, empecé a meter
mis manos y a sentir su piel, en efecto sus pezones y areolas estaban
cuarteadas pero poco, estaban calientes, suaves, erectos, seguía yo sobando y
ella recostó su cabeza en mi estómago, me acerqué un poco más y puse mi miembro
en su nuca, lo sintió, y lo frotaba con la cabeza, yo seguía frotando sus
pechos dentro del bra, le dije que si ya quería que los lubricara y me dijo que
sí, pero que ahí no se podría, entonces se levantó y me dijo sígueme, caminó
unos metros, y sacó una llave, y entramos en una oficina pequeña, que tenía
solo un escritorio, y una silla, y unas cuantas cajas con manuales en un
rincón, cerró la puerta y me tomó de la mano, y me llevó hasta la silla, y me
dijo, está bien, lubrícalos, tenía ella un vestido a la rodilla, para
embarazadas, y eso me puso muy contento porque tendría que subirlo completo,
puse mis manos en sus piernas por detrás, y empecé a subirlas, llevando el
vestido entre mis manos, recorriendo lentamente sus piernas, y llegando a ese
trasero que siempre me había gustado, me detuve a sobarlo, se sentía bien,
estaba crecido por el embarazo pero eso no lo quitaba lo rico, estaba caliente,
y fresco al mismo tiempo por el vestido, tenía una tanga, y podía sentir cada
nalga al descubierto.
Subí el vestido hasta liberar sus
pechos, tenía un bra de encaje blanco y se le transparentaban sus pezones, eran
morenos, grandes y apetitosos, por fin le había sacado el vestido y tenía sus
senos frente de mí, los bese sin descubrirlos aun, estaban calientes, ella
aceleraba su respiración, tenía su vientre en mi pecho y sus tetas en mi cara,
sobaba las nalgas y besaba sus senos, y poco a poco los besos se convirtieron
en lamidas, tiernas, y sucias al mismo tiempo, yo sobaba entre su trasero y su
vientre y ella me jalaba el cabello, subí mis manos y libere sus tetas del bra,
las dejé caer por la gravedad y ahí estaban redondas, espectaculares, morenas,
esos pezones quemados y grandes, me fui sobre ellos, apreté sus senos con fuerza
y comencé a lamer todo cuanto podía me encantaba esa mujer y me encantaban esos
pechos, me fui levantando de la silla sin dejar de comérmela, por fin estaba de
pie y fui lamiendo su pecho y su cuello, hasta llegar a su barbilla, me quité y
la miré a los ojos, estaba ardiendo, la besé en la boca y le tocaba el cuerpo
por todos lados, le desabroché el bra y se lo quieté por completo, liberando
sus hermosas tetas, eran divinas, cargadas de leche, de vida y de calor, los
veía y los sobaba, y me los comía a ratos, y la seguía besando, poco a poco
comencé a recorrer su vientre con besos y fui bajando y bajando, llegué hasta
su tanga y la chupé, estaba caliente y mojada, había tanta humedad que se
notaba diferente el color en su sexo, se la bajé hasta los tobillos y ella sacó
los pies poco a poco, me senté y le ayudé a que se sentara en la mesa, ya
sentada, me acerqué y comencé a sobar su entre pierna, estaba caliente, estaba
temblando y me decía en susurros – no mi bebé – la escuché y le dije que no se
preocupara que no íbamos a molestarlo, abrí sus piernas con cuidado, y comencé
a tocar su sexo, estaba demasiado cliente y palpitaba, deseaba ser penetrada
pero pensar en su embarazo se lo impedía, era un momento que jamás se iba a
repetir, así que decidí no echarlo a perder, solamente, la jalé despacio al
borde del escritorio y ella instintivamente, se recargó con sus manos hacia
atrás, subí sus pies en las coderas de la silla, y me acerqué lento, oliendo y
viendo todo eso, se veía magnífico, podía distinguir las palpitaciones de esa
conchita rica a la espera, sin dudarlo, saqué poco a poco mi lengua y comencé a
chupar su clítoris, despacio, no pudo más que gemir un poco y estremecerse,
pero me dejó continuar, le prometí no molestar su bebe, pero eso no evitaría
que le hiciera tener un orgasmo.
Tenía un sabor delicioso, ese
sexo escurría jugos a diestra y siniestra, deliciosos, así como lamia el
clítoris, también la penetraba con mi lengua y ella se contoneaba de placer, se
dejaba chupar y me sobaba la cabeza, yo no aguantaba ya lo caliente que estaba
y quería penetrarla pero me lo tenía que ganar poco a poco, después de un rato
de comerme esa conchita, regrese a lo que nos llevó ahí, esas hermosas tetas y
con la boca llena de su sabor, las lamí de nuevo, me acerqué a su cuerpo y me
frote en su conchita, tonto aún estaba yo con ropa, mientras lamia sus tetas,
me fui desabrochando la camisa y el cinturón, ella se dio cuenta y me ayudó a
desabotonarme, nos comenzamos a besar, y yo sobaba sus tetas despacio pero con
firmeza, por fin tenía desabrochadas camisa y pantalón, y no hice más que
quitármelos, quedándome en bóxer, un bóxer de algodón que no podía contener mi
erección por completo.
Me agaché a seguir lamiendo ese
par de divinas tetas y sentí su mano jugando con mi miembro sobre mi ropa,
sentía riquísimo y supongo que ella también porque en ese instante mi lengua
giraba rapidísimo sobre su pezón, me dijo que tenía muchas ganas pero que le
daba miedo, así que se enderezó y se bajó de la mesa despacio, yo pensé que todo
terminaba ahí, pero la sorpresa fue agradable cuando se sentó en la silla y sin
dudarlo me sacó el miembro de la ropa, lo observó y me dijo que estaba rico, lo
sobaba y le besaba la punta despacio, y yo me ponía más y más duro, empezó a
notar que se generaba líquido, y decidió meterlo en su boca, no puedo explicar
el profundo placer que sentí al contacto de su aliento, y de esa boca carnosa
que siempre me había gustado, ahí estaba con esa morena hermosa, teniendo un
encuentro de lo más rico, lo chupaba delicioso, y jugaba con él que casi me
vengo, ella notó que estaba por terminar y me dijo que no aguantaba sin
sentirlo y se levantó, la ayudé a sentarse de nuevo, y me acercó y me dijo,
despacio y con cuidado; entendí perfecto sus palabras, así que despacio, metí
un par de dedos para estimularla de nuevo, sentir que se mojara otra vez y
poderme acercar, no tardó ni un minuto cuando estaba más que jugosa, me acerqué
y puse la punta de mi miembro en el borde de sus labios, y despacio, con una
mano en su trasero y otra en una teta, entré, sentía el calor y la humedad
cubrirme poco a poco, y ella soltó un gemido despacio, con calma, estaba yo por
reventar y me dijo que terminara dentro, no lo pensé dos veces y aceleré un
poco la marcha, sentíamos la fricción despacio pero rico, no tardé mucho en
terminar, pero antes de eyacular, ella comenzó a escurrir como nunca había
visto, me dijo que tenía meses de no hacerlo, y que estaba muy caliente, que
estaba emocionada y apenada, y que no volvería a pasar, que aprovecháramos el
momento porque iba a ser único, así que seguimos haciéndolo hasta que perdí la
erección, cuando la perdí me salí y me comí por otro rato esas tetas que me
tienen loco, nos vestimos, y con calma nos fuimos, ya no había gente en el
edificio, salimos despacio y la dejé en su coche, me regaló un beso en la boca
y me dijo hasta siempre.
Sé que esto jamás se va a
repetir, pero no lo olvido, y cada que lo recuerdo tengo una erección que
algunas veces termina en autosatisfacción por los recuerdos.