martes, 29 de marzo de 2016

Cursos

Ni hablar, tenía que cumplir con el requisito de presentar esos cursos, llevaba ya muchos meses de atraso, pero el mismo trabajo no me dejaba tiempo para dedicarle a las capacitaciones, así que como medida nos mandaron a una sesión obligatoria donde nos capacitarían y ayudarían a resolver todos nuestros cursos, iba de malas y con flojera, pero me animé mucho al ver que la persona que nos impartiría el curso era una conocida del proyecto que tenía unos meses de no ver, nos saludamos de inmediato con un fuerte abrazo y me dio muchos gusto verla embarazada, y más gusto me dio sentir sus pechos crecidos por su estado, siempre me había gustado, morena, ojos verdes, un trasero increíble y un carácter que ya muchos quisieran para compartir.

Creo que notó mi interés por sus pechos porque se sonrojó un poco pero cambiamos de tema los dos, me regaño por mis cursos y bromeamos un poco, el día comenzó un tanto ameno, y entretenido, aunque a veces le dedicábamos de lleno la atención a los cursos y eso me aburría, salimos todos a comer cuando íbamos a la mitad de la capacitación, y me fui a comer con ella, charlamos de nuestras familias, y del trabajo como buenos amigos, pero yo no podía dejar de ver sus pechos, ella lo notaba y trataba de no mirarme a los ojos, pero su escote no lo podía evitar, así que me animé y le dije – perdón pero siempre me han gustado los pechos de las mujeres y tú te ves muy bien por el embarazo, por más que quiero evitarlo no lo logro – esto nos relajó a los dos porque le dejamos de tomar importancia al hecho, seguimos platicando y comiendo y yo seguía embelesado con ese hermoso par de tetas, se me antojaban muchísimo, pero me ponía a pensar – Está embarazada, tranquilo – aunque me imaginaba comiéndolos y sentía como me excitaba, traté de evitarlo pero ya era irremediable, pagamos la cuenta y nos levantamos y ella lo notó, se puso roja y me dijo – te pasas, ya ni porque estoy embarazada – me dio un poco de pena pero le dije – eso que?, siempre me gustaste y ahora con esos pechos WOW – se rió y no dijimos más, nos fuimos de regreso a los cursos, el día terminó sin nada importante, y la gente se fue corriendo, yo me quedé a platicar con ella un rato más y ahí fue donde todo pasó.

Me dijo que si la acompañaba a su cubículo a dejar sus cosas para irnos y le dije que sí, subimos hasta no sé qué piso, y como ya era un poco tarde solo había gente en la salida del elevador, su lugar se encontraba en una de las esquinas del edificio así que tuvimos que caminar entre mamparas y computadoras, dejó unos papeles y se sentó un poco cansada, yo perfecto desde la vista que tenía ahí, me volví a quedar viendo en sus pechos y ella se dio cuenta de inmediato, pero lejos de enojarse me dijo – ya no los aguanto, pesan mucho – y yo le dije – que importa lo que pesen, se ven deliciosos y han de estar exquisitos – se puso un poco roja y me dijo – claro que no, están enormes – y le dije – enormes no, están en su punto perfecto – ella los tomó en sus manos y dijo – perfecto para quien, ya me cansan, empiezan a escurrir a veces y las areolas están horribles. – me quedé imaginándolas y pensando que decirle, después de unos segundos mi lengua trabajaba sola – pues perfectos para mí, no sé qué daría por comérmelos – ella soltó la carcajada y me dijo – jijo pero no se te va una, además a quien se le van a antojar unas bubis de embarazada – me quedé viéndola y le dije – a mí por supuesto, puedo cargarlas? – soltó otra carcajada y me dijo – ándale y ahorita nos ven, mejor olvídalas – no pensaba desistir así que le dije – imposible, siempre me gustaron, siempre me encantó tu figura y ahora que las tengo cerca cómo quieres que desista, además ve el tamaño que tienen – un poco apenada me dijo – sí y con los cambios la piel está cuarteada y no me gustan – me acerqué un poco y le dije – si me dejas, yo las lubrico – me miró a los ojos y me preguntó – ¿Sí?, ¿Y cómo? – ya no me aguanté y estiré mi mano intentando tocarlas, y ella me dejó llegar, las sentí en el escote, la piel era suave, estaban tibias y duras supongo que porque se llenaban de leche, las acaricié con cuidado para no lastimarla y para tantear que tanto podría tocar; ella no hacía nada por quitarse, y yo intenté mi siguiente movimiento, sin dejar de sobar, comencé a deslizar mi mano hacia abajo, sobaba la ropa y la piel al regresarla, sobaba recorriendo esa teta deliciosa, en una de las bajadas, empecé a meter mi dedo entre las bubis y a sentir el calor que se almacena, poco a poco sin dejar de sobarla, me pasé para atrás de su silla, y la comencé a sobar a dos manos, sobaba el frente de esos pechos y ella se relajaba poco a poco, empecé a meter mis manos y a sentir su piel, en efecto sus pezones y areolas estaban cuarteadas pero poco, estaban calientes, suaves, erectos, seguía yo sobando y ella recostó su cabeza en mi estómago, me acerqué un poco más y puse mi miembro en su nuca, lo sintió, y lo frotaba con la cabeza, yo seguía frotando sus pechos dentro del bra, le dije que si ya quería que los lubricara y me dijo que sí, pero que ahí no se podría, entonces se levantó y me dijo sígueme, caminó unos metros, y sacó una llave, y entramos en una oficina pequeña, que tenía solo un escritorio, y una silla, y unas cuantas cajas con manuales en un rincón, cerró la puerta y me tomó de la mano, y me llevó hasta la silla, y me dijo, está bien, lubrícalos, tenía ella un vestido a la rodilla, para embarazadas, y eso me puso muy contento porque tendría que subirlo completo, puse mis manos en sus piernas por detrás, y empecé a subirlas, llevando el vestido entre mis manos, recorriendo lentamente sus piernas, y llegando a ese trasero que siempre me había gustado, me detuve a sobarlo, se sentía bien, estaba crecido por el embarazo pero eso no lo quitaba lo rico, estaba caliente, y fresco al mismo tiempo por el vestido, tenía una tanga, y podía sentir cada nalga al descubierto.
Subí el vestido hasta liberar sus pechos, tenía un bra de encaje blanco y se le transparentaban sus pezones, eran morenos, grandes y apetitosos, por fin le había sacado el vestido y tenía sus senos frente de mí, los bese sin descubrirlos aun, estaban calientes, ella aceleraba su respiración, tenía su vientre en mi pecho y sus tetas en mi cara, sobaba las nalgas y besaba sus senos, y poco a poco los besos se convirtieron en lamidas, tiernas, y sucias al mismo tiempo, yo sobaba entre su trasero y su vientre y ella me jalaba el cabello, subí mis manos y libere sus tetas del bra, las dejé caer por la gravedad y ahí estaban redondas, espectaculares, morenas, esos pezones quemados y grandes, me fui sobre ellos, apreté sus senos con fuerza y comencé a lamer todo cuanto podía me encantaba esa mujer y me encantaban esos pechos, me fui levantando de la silla sin dejar de comérmela, por fin estaba de pie y fui lamiendo su pecho y su cuello, hasta llegar a su barbilla, me quité y la miré a los ojos, estaba ardiendo, la besé en la boca y le tocaba el cuerpo por todos lados, le desabroché el bra y se lo quieté por completo, liberando sus hermosas tetas, eran divinas, cargadas de leche, de vida y de calor, los veía y los sobaba, y me los comía a ratos, y la seguía besando, poco a poco comencé a recorrer su vientre con besos y fui bajando y bajando, llegué hasta su tanga y la chupé, estaba caliente y mojada, había tanta humedad que se notaba diferente el color en su sexo, se la bajé hasta los tobillos y ella sacó los pies poco a poco, me senté y le ayudé a que se sentara en la mesa, ya sentada, me acerqué y comencé a sobar su entre pierna, estaba caliente, estaba temblando y me decía en susurros – no mi bebé – la escuché y le dije que no se preocupara que no íbamos a molestarlo, abrí sus piernas con cuidado, y comencé a tocar su sexo, estaba demasiado cliente y palpitaba, deseaba ser penetrada pero pensar en su embarazo se lo impedía, era un momento que jamás se iba a repetir, así que decidí no echarlo a perder, solamente, la jalé despacio al borde del escritorio y ella instintivamente, se recargó con sus manos hacia atrás, subí sus pies en las coderas de la silla, y me acerqué lento, oliendo y viendo todo eso, se veía magnífico, podía distinguir las palpitaciones de esa conchita rica a la espera, sin dudarlo, saqué poco a poco mi lengua y comencé a chupar su clítoris, despacio, no pudo más que gemir un poco y estremecerse, pero me dejó continuar, le prometí no molestar su bebe, pero eso no evitaría que le hiciera tener un orgasmo.

Tenía un sabor delicioso, ese sexo escurría jugos a diestra y siniestra, deliciosos, así como lamia el clítoris, también la penetraba con mi lengua y ella se contoneaba de placer, se dejaba chupar y me sobaba la cabeza, yo no aguantaba ya lo caliente que estaba y quería penetrarla pero me lo tenía que ganar poco a poco, después de un rato de comerme esa conchita, regrese a lo que nos llevó ahí, esas hermosas tetas y con la boca llena de su sabor, las lamí de nuevo, me acerqué a su cuerpo y me frote en su conchita, tonto aún estaba yo con ropa, mientras lamia sus tetas, me fui desabrochando la camisa y el cinturón, ella se dio cuenta y me ayudó a desabotonarme, nos comenzamos a besar, y yo sobaba sus tetas despacio pero con firmeza, por fin tenía desabrochadas camisa y pantalón, y no hice más que quitármelos, quedándome en bóxer, un bóxer de algodón que no podía contener mi erección por completo.

Me agaché a seguir lamiendo ese par de divinas tetas y sentí su mano jugando con mi miembro sobre mi ropa, sentía riquísimo y supongo que ella también porque en ese instante mi lengua giraba rapidísimo sobre su pezón, me dijo que tenía muchas ganas pero que le daba miedo, así que se enderezó y se bajó de la mesa despacio, yo pensé que todo terminaba ahí, pero la sorpresa fue agradable cuando se sentó en la silla y sin dudarlo me sacó el miembro de la ropa, lo observó y me dijo que estaba rico, lo sobaba y le besaba la punta despacio, y yo me ponía más y más duro, empezó a notar que se generaba líquido, y decidió meterlo en su boca, no puedo explicar el profundo placer que sentí al contacto de su aliento, y de esa boca carnosa que siempre me había gustado, ahí estaba con esa morena hermosa, teniendo un encuentro de lo más rico, lo chupaba delicioso, y jugaba con él que casi me vengo, ella notó que estaba por terminar y me dijo que no aguantaba sin sentirlo y se levantó, la ayudé a sentarse de nuevo, y me acercó y me dijo, despacio y con cuidado; entendí perfecto sus palabras, así que despacio, metí un par de dedos para estimularla de nuevo, sentir que se mojara otra vez y poderme acercar, no tardó ni un minuto cuando estaba más que jugosa, me acerqué y puse la punta de mi miembro en el borde de sus labios, y despacio, con una mano en su trasero y otra en una teta, entré, sentía el calor y la humedad cubrirme poco a poco, y ella soltó un gemido despacio, con calma, estaba yo por reventar y me dijo que terminara dentro, no lo pensé dos veces y aceleré un poco la marcha, sentíamos la fricción despacio pero rico, no tardé mucho en terminar, pero antes de eyacular, ella comenzó a escurrir como nunca había visto, me dijo que tenía meses de no hacerlo, y que estaba muy caliente, que estaba emocionada y apenada, y que no volvería a pasar, que aprovecháramos el momento porque iba a ser único, así que seguimos haciéndolo hasta que perdí la erección, cuando la perdí me salí y me comí por otro rato esas tetas que me tienen loco, nos vestimos, y con calma nos fuimos, ya no había gente en el edificio, salimos despacio y la dejé en su coche, me regaló un beso en la boca y me dijo hasta siempre.


Sé que esto jamás se va a repetir, pero no lo olvido, y cada que lo recuerdo tengo una erección que algunas veces termina en autosatisfacción por los recuerdos.


viernes, 18 de marzo de 2016

Escuela



Tengo algo que contarles, resulta que regrese a estudiar, y en una clase de administración me encontré con una profesora más que exquisita, era de estatura media, tenía un trasero imponente, unos labios carnosos y unos pechos divinos, no eran grandes pero eran firmes, me llamaba mucho la atención, las clases se dieron de forma normal, pero nos pidió un proyecto para acreditar la materia, el mío consistía en un sistema de geo referenciación de clientes, afortunadamente pasé la materia con 10, a mi deliciosa maestra le había gustado lo que el sistema hacía, los presentamos en una sala audio visual, y poco a poco se fue vaciando, los inconscientes o no sé si consientes de mis compañeros, dejaron sola a la profesora y ella tenía que poner orden en la sala y recoger todo el equipo utilizado, como desde que la vi imagine cosas, aproveché para quedarme y ayudarle, solo por ser amistoso, pero por la curiosidad de sentirme solo con ella.

Se guardó la pantalla en su estuche, y estábamos quitando el proyector, cuando al no poderlo desconectar se agacho y sin tenerlo planeado voltee a verla, no pude más que expresar un WOW al ver ese trasero magnificado, me encantó tanto que no me di cuenta que la expresión la hice en voz alta, ella me escuchó y volteó a verme entre apenada y divertida y me preguntó ¿WOW que?, no sabía qué hacer y le dije – nada es que es mucho por recoger y nadie ayuda – ella rio y me dijo si es mucho por recoger, noté un tono raro, pero pensé que era mi imaginación, como era principio de semestre, aun llovía y comenzó una lluvia ligera pero tupida, le ayudé a guardar el proyector, y la maleta estaba ya vieja, así que la abrí con mis dos manos y como se nos resbalaba, me la pegué al cuerpo para que se formara bien la caja y el proyector pudiera entrar, ella lo guardó pero inesperadamente, al sacar las manos de la funda, rozó mi miembro y reaccione casi de forma instantánea, ella se reía y yo estaba apenado pero emocionado, el edificio se quedó casi vacío y nosotros atrapados en el aula por la lluvia, entonces me atreví, no sé porque lo hice pero ya estaba hablando – quiere saber porque fue el WOW – y ella volteó a verme y me dijo – no sé si quiera saberlo – tome aire y le dije – es que su trasero es precioso y verlo ahí en toda su expresión me fascinó, cuando reaccioné ya había terminado de decirlo, ella se quedó mirándome a los ojos, pensé que me iba a decir algo, pero soltó una carcajada, y me dijo – no te preocupes, a muchos les gusta mi trasero – me sentí aliviado y en eso me dijo – pero no se me hace justo que tu veas y yo no – ahí fue donde ya no supe de mí, me prendí como un loco, tuve una erección durísima y  le dije – pues vea – y ella observó y me dijo – pues se ve un bulto pero mi trasero se nota más que eso – me valió que estuviéramos en la escuela y me bajé el cierre y lo saqué, ella peló esos ojos oscuros y se rió y me dijo – bueno así está mejor – se acercó y lo tomó con su mano, estaba yo muy caliente y enseguida, le tome un seno, eran ricos, suaves y firmes, pero me estorbaba el bra, así que metí la mano debajo de su blusa, ella llevaba un traje sastre con un pantalón azul marino y una blusa blanca, comenzó a frotarme poco a poco y yo a sobar su pecho, nos acercamos y empezamos a besarnos, la lluvia se ponía más fuerte y me dijo – creo que esta agua algo pretende – me reí y le quité el saco, era corto tipo torero, sin él, se notaba su talle bien marcado, seguía sobándome y yo regresé a sobar su pecho, pero esta vez, metí mi mano debajo del bra, estaba caliente tanto como yo, nos mirábamos y nos tocábamos, alcé su blusa y su bra, ahí estaban, majestuosos, unos pechos lindos, con areolas medianas y de color café, lindos chocolates, no dudé más y comencé a lamerlos, estaban deliciosos, calientes y suaves, ella me sobaba el cabello y disfrutaba con todo su ser, la lluvia caía a cántaros, y eso favorecía el momento.

Le dije – quiero comerte – y ella me dijo en un susurro – yo también – nos acostamos en el aula aprovechando que estaba alfombrada y nos desnudamos por completo, estábamos muy excitados y nos acariciamos en el piso, su piel me encantaba, su trasero sin ropa era espectacular, la admiré completa y le acaricié todos los rincones de su cuerpo, ella se estremecía en cada caricia y yo me ponía más y más duro, me decidí, comencé a gatear sobre su cuerpo, hasta que mi cara quedó en su sexo, era divino, arreglado, sediento y húmedo, caliente y excitante a la vista, comencé a besar y succionar su clítoris lentamente y ella tomó mi miembro y lo metió en su boca, era delicioso sentir su aliento en mi miembro y a la vez dejar el mío en su sexo, comencé a lamer de arriba abajo, a llenarme de esa humedad, lamia y metía mi lengua hasta dentro, y sentía como se movían sus caderas poco a poco en círculos y empujando algunas veces, dejó de comerme pero no me soltaba, estaba disfrutando, no paraba de llover y no paraba de moverse, era la tarde perfecta, volví a sentir como metía mi miembro en su boca y comenzaba a comerme de nuevo, nos recostamos de lado y ella lamía de una forma bárbara, delicioso, no dejaba un pedazo de mi sin recorrer.

La lluvia comenzaba a ceder, y en un momento de cordura nos vimos desnudos en el piso del aula, no dejábamos de acariciarnos y besar nuestros cuerpos pero comenzamos a preocuparnos por la gente, así que decidimos vestirnos, esa no era la ocasión para hacerlo por completo, solo le pedí un favor, y ella accedió, se puso en posición de perrito y ese trasero divino me mostraba todo, no hice más que verlo, y excitarme más, no quería arriesgarme a que nos vieran, pero no tenía cabeza para nada mas, asé que me abalancé sobre él, y la penetré duro, ella gimió por la sorpresa pero comenzó a moverse, lo hice despacio lo tenía que disfrutar porque una vez que nos sorprendieran todo acabaría para los dos, lo sabíamos pero lo disfrutábamos, nos movíamos lento ella en círculos y yo penetrando hasta el fondo, se comenzaron a escuchar pasos de tacones seguramente alguna prefecta revisaba aulas, pero no podíamos detenernos, en eso, alguien abrió la puerta, era una prefecta morena delgada de figura cachonda, nos vio, y se rio con malicia, y se fue sin decir nada, al principio nos quedamos en pausa, pero comenzamos de nuevo, ya nada importaba, nos vieron y nos dejaron continuar, así que me senté en un escalón y ella se sentó en mí, nos besamos y ya que la tenía de frente, se acomodó mi miembro y lo sentí entrar lento, estaba caliente, chorreaba de la excitación y eso me prendía, subía y bajaba con un ritmo exquisito, y la tenía de frente y la miraba y le besaba el cuello, veía esos pechos subir y bajar y comencé a lamerlos nuevamente, eran deliciosos, ella subía y bajaba más y más rápido, sus gemidos aumentaban, pero se aguantaba las ganas de gritar, yo ya no podía más, me dijo que estaba a punto de terminar, y lo empezamos a hacer más rápido los dos, entonces, ella se salió y comenzó a escurrir mucho, yo como loco me acerque a su sexo y me bebí toda la miel, era un sabor fuerte pero delicioso, ella sobaba sus pechos y los jalaba, y yo me comía todo, se movía con grandes contracciones porque se estaba viniendo más y más, yo ya excitado, comencé a masturbarme para terminar, pero ella no me dejó y me ayudó, con sus manos frotaba mi miembro que estaba todo mojado y caliente, frotaba con tantas ganas que me dolía y me encantaba, entonces sentí que terminaba, ella lo notó y acerco su pecho y me hizo terminar en esos senos exquisitos, sus pezones de chocolate se llenaron con mi leche, se hincó, y nos besamos nuevamente, ella llena de semen y yo lleno de sus jugos, no supe cuánto tiempo duramos en ese cachondeo, pero era delicioso, sentíamos excitación, placer y descanso, nos besamos nuevamente y descansamos unos minutos.

Ninguno tenía palabras, había excitación y un poco de vergüenza al final, pero estaba hecho y había sido espectacular, con calma se comenzó a vestir, y yo la veía, mi erección no cedía y mientras ella se ponía su panty yo me masturbaba y la sorpresa fue que me sentía venir de nuevo, ella me veía y comenzó a sobarse los senos, me ayudaba a terminar, se frotaba los pechos y se untaba mi semen y me vine de nuevo, era excitante verla desnuda, ver esas caderas y esos pechos deliciosos, cuando terminé me levanté y ella siguió vistiéndose, no hablábamos, nos terminamos de vestir los dos, y al final le dije – es una lástima no saber que otra materia me tocará contigo – ella sonrió y me dijo con una cara de perversión – no importa, siempre podrá haber asesorías – me dejó contento y pensando en buscarla nuevamente, tomamos el equipo para llevarlo al aula de profesores, sudábamos un poco así que nos quedamos charlando en el pasillo a que nos diera el aire, cuando bajó las escaleras la prefecta, nos vimos a los ojos y ella se acercó y dijo, si para la próxima vez no me invitan al menos a ver, si los delataré, nos dio risa a los tres y nos fuimos, aun espero que la oportunidad se dé de nuevo, porque esas caderas, esas nalgas y esos pechos me hicieron exquisitamente feliz, de la prefecta les puedo decir que cuando nos cruzamos en el pasillo, sonríe y me guiña un ojo, ojalá la siguiente vez si es que la hay, sea igual y más divertida.

En el cine

Recuerdo que llegue al cine y ahí estabas en la taquilla formada, haciéndome señas para que me apurara, estabas vestida con una falda tableada que dejaba ver tus torneadas piernas, luego luego pensé cosas jeje, y tenías la blusita de algodón escotada que me gustaba, me imaginé que habías usado esa ropa a propósito porque sabias que me ponía a mil.

Te alcancé, me diste un beso largo y me reñiste por llegar tarde, lo siento - te dije, y pagamos los boletos, llegamos a la dulcería y sin preguntar pediste dos helados, un refresco y gomitas, sonreíste y te volteaste, yo no podía imaginar que tramabas así que pagué y entramos a ver la película.

La película comenzó, de acción por supuesto, una ruidosa como decías, dejamos que la trama fluyera y por fin, cuando empezaban las intrigas, aprovechando que estábamos hasta arriba y había poca gente, comenzamos a besarnos, un rico beso apasionado y empezaste a jugar con las gomitas, chupabas una y sin azúcar, me la pasabas diciéndome que así se sentían tus pezones mmmmmmmm, te dije que te calmaras porque después que haríamos, sonreíste y me pasaste 5 gomitas mas, y me diste un beso súper caliente y apasionado.

Sobaste mi miembro sobre el pantalón, y me dijiste que te prestara mi mano, WOW estabas en tanga y muy mojadita, me dijiste que jugara un rato y te volteaste a ver la película, me hice el que la veía comencé a sobar con un dedo sobre la tanga, cuando de repente sentí frío, volteé a verte y sonreías con los dedos llenos de helado, entonces comprendí, lo habías untado en tu conchita mmmmm con lo que eso me gustaba, sobaba y untaba mas el helado y después chupaba mi dedo, saboreando el helado napolitano y tus jugos mezclados.

Untaste mas helado y me dijiste con voz de mando y con una sonrisa, cómetelo, WOW me bajé de mi asiento y me puse en cuclillas entre tus piernas, comencé a comerlo, besaba y comía helado y se derretía al instante por el calor de tu cuerpo, estuvimos un rato y me dijiste que era suficiente, me senté y sobaste de nuevo sobre mi pantalón y me pediste que lo sacara, te dije que no, que lo hicieras tú, me enseñaste las manos llenas de helado y me dio risa, te dí un beso corto y haciendo como que me estiraba me desabroche el pantalón; ahí se asomaba un bulto producto de la excitación que me causabas y cuando empecé a bajar mi ropa interior y se asomó, sentí frío tu reías aguantándote para no hacer ruido, habías untado helado apenas se asomó, me pediste que me bajara todo y me dejé la ropa a media pierna, sacaste mas helado y lo untaste, el frío me estaba quitando la erección, cuando te agachaste y le diste un beso, con todo y frío reaccionaba de nuevo.

Comenzaste a comer el helado con la lengua, limpiando todo mi miembro sin meter las manos, untabas helado y lo comías, me tenías a mil, y me dijiste que sería solo algo light, jugaste un poco más, y mientras comías te tocabas te pregunte por qué y me dijiste que para no perder el ritmo, después de unos minutos regresaste a tu lugar y levantamos la codera que estorbaba, nos besamos tocando nuestros sexos calientes y húmedos, te acercaste a mí, y me dijiste ve la película, y tomaste mi miembro con una mano y comenzaste a masturbarlo, así que yo hice lo mismo, lleve mis dedos a tu conchita y ya no había tanga, comencé a sobar tu clítoris, y entre jadeos y sonrisas nos hicimos terminar uno a otro, después de descansar unos segundos nos acomodamos la ropa y me acercaste el refresco, te pregunté, ¿y este? y solo dijiste, a mi se me seca la boca, ¿a ti no?