martes, 29 de marzo de 2016

Cursos

Ni hablar, tenía que cumplir con el requisito de presentar esos cursos, llevaba ya muchos meses de atraso, pero el mismo trabajo no me dejaba tiempo para dedicarle a las capacitaciones, así que como medida nos mandaron a una sesión obligatoria donde nos capacitarían y ayudarían a resolver todos nuestros cursos, iba de malas y con flojera, pero me animé mucho al ver que la persona que nos impartiría el curso era una conocida del proyecto que tenía unos meses de no ver, nos saludamos de inmediato con un fuerte abrazo y me dio muchos gusto verla embarazada, y más gusto me dio sentir sus pechos crecidos por su estado, siempre me había gustado, morena, ojos verdes, un trasero increíble y un carácter que ya muchos quisieran para compartir.

Creo que notó mi interés por sus pechos porque se sonrojó un poco pero cambiamos de tema los dos, me regaño por mis cursos y bromeamos un poco, el día comenzó un tanto ameno, y entretenido, aunque a veces le dedicábamos de lleno la atención a los cursos y eso me aburría, salimos todos a comer cuando íbamos a la mitad de la capacitación, y me fui a comer con ella, charlamos de nuestras familias, y del trabajo como buenos amigos, pero yo no podía dejar de ver sus pechos, ella lo notaba y trataba de no mirarme a los ojos, pero su escote no lo podía evitar, así que me animé y le dije – perdón pero siempre me han gustado los pechos de las mujeres y tú te ves muy bien por el embarazo, por más que quiero evitarlo no lo logro – esto nos relajó a los dos porque le dejamos de tomar importancia al hecho, seguimos platicando y comiendo y yo seguía embelesado con ese hermoso par de tetas, se me antojaban muchísimo, pero me ponía a pensar – Está embarazada, tranquilo – aunque me imaginaba comiéndolos y sentía como me excitaba, traté de evitarlo pero ya era irremediable, pagamos la cuenta y nos levantamos y ella lo notó, se puso roja y me dijo – te pasas, ya ni porque estoy embarazada – me dio un poco de pena pero le dije – eso que?, siempre me gustaste y ahora con esos pechos WOW – se rió y no dijimos más, nos fuimos de regreso a los cursos, el día terminó sin nada importante, y la gente se fue corriendo, yo me quedé a platicar con ella un rato más y ahí fue donde todo pasó.

Me dijo que si la acompañaba a su cubículo a dejar sus cosas para irnos y le dije que sí, subimos hasta no sé qué piso, y como ya era un poco tarde solo había gente en la salida del elevador, su lugar se encontraba en una de las esquinas del edificio así que tuvimos que caminar entre mamparas y computadoras, dejó unos papeles y se sentó un poco cansada, yo perfecto desde la vista que tenía ahí, me volví a quedar viendo en sus pechos y ella se dio cuenta de inmediato, pero lejos de enojarse me dijo – ya no los aguanto, pesan mucho – y yo le dije – que importa lo que pesen, se ven deliciosos y han de estar exquisitos – se puso un poco roja y me dijo – claro que no, están enormes – y le dije – enormes no, están en su punto perfecto – ella los tomó en sus manos y dijo – perfecto para quien, ya me cansan, empiezan a escurrir a veces y las areolas están horribles. – me quedé imaginándolas y pensando que decirle, después de unos segundos mi lengua trabajaba sola – pues perfectos para mí, no sé qué daría por comérmelos – ella soltó la carcajada y me dijo – jijo pero no se te va una, además a quien se le van a antojar unas bubis de embarazada – me quedé viéndola y le dije – a mí por supuesto, puedo cargarlas? – soltó otra carcajada y me dijo – ándale y ahorita nos ven, mejor olvídalas – no pensaba desistir así que le dije – imposible, siempre me gustaron, siempre me encantó tu figura y ahora que las tengo cerca cómo quieres que desista, además ve el tamaño que tienen – un poco apenada me dijo – sí y con los cambios la piel está cuarteada y no me gustan – me acerqué un poco y le dije – si me dejas, yo las lubrico – me miró a los ojos y me preguntó – ¿Sí?, ¿Y cómo? – ya no me aguanté y estiré mi mano intentando tocarlas, y ella me dejó llegar, las sentí en el escote, la piel era suave, estaban tibias y duras supongo que porque se llenaban de leche, las acaricié con cuidado para no lastimarla y para tantear que tanto podría tocar; ella no hacía nada por quitarse, y yo intenté mi siguiente movimiento, sin dejar de sobar, comencé a deslizar mi mano hacia abajo, sobaba la ropa y la piel al regresarla, sobaba recorriendo esa teta deliciosa, en una de las bajadas, empecé a meter mi dedo entre las bubis y a sentir el calor que se almacena, poco a poco sin dejar de sobarla, me pasé para atrás de su silla, y la comencé a sobar a dos manos, sobaba el frente de esos pechos y ella se relajaba poco a poco, empecé a meter mis manos y a sentir su piel, en efecto sus pezones y areolas estaban cuarteadas pero poco, estaban calientes, suaves, erectos, seguía yo sobando y ella recostó su cabeza en mi estómago, me acerqué un poco más y puse mi miembro en su nuca, lo sintió, y lo frotaba con la cabeza, yo seguía frotando sus pechos dentro del bra, le dije que si ya quería que los lubricara y me dijo que sí, pero que ahí no se podría, entonces se levantó y me dijo sígueme, caminó unos metros, y sacó una llave, y entramos en una oficina pequeña, que tenía solo un escritorio, y una silla, y unas cuantas cajas con manuales en un rincón, cerró la puerta y me tomó de la mano, y me llevó hasta la silla, y me dijo, está bien, lubrícalos, tenía ella un vestido a la rodilla, para embarazadas, y eso me puso muy contento porque tendría que subirlo completo, puse mis manos en sus piernas por detrás, y empecé a subirlas, llevando el vestido entre mis manos, recorriendo lentamente sus piernas, y llegando a ese trasero que siempre me había gustado, me detuve a sobarlo, se sentía bien, estaba crecido por el embarazo pero eso no lo quitaba lo rico, estaba caliente, y fresco al mismo tiempo por el vestido, tenía una tanga, y podía sentir cada nalga al descubierto.
Subí el vestido hasta liberar sus pechos, tenía un bra de encaje blanco y se le transparentaban sus pezones, eran morenos, grandes y apetitosos, por fin le había sacado el vestido y tenía sus senos frente de mí, los bese sin descubrirlos aun, estaban calientes, ella aceleraba su respiración, tenía su vientre en mi pecho y sus tetas en mi cara, sobaba las nalgas y besaba sus senos, y poco a poco los besos se convirtieron en lamidas, tiernas, y sucias al mismo tiempo, yo sobaba entre su trasero y su vientre y ella me jalaba el cabello, subí mis manos y libere sus tetas del bra, las dejé caer por la gravedad y ahí estaban redondas, espectaculares, morenas, esos pezones quemados y grandes, me fui sobre ellos, apreté sus senos con fuerza y comencé a lamer todo cuanto podía me encantaba esa mujer y me encantaban esos pechos, me fui levantando de la silla sin dejar de comérmela, por fin estaba de pie y fui lamiendo su pecho y su cuello, hasta llegar a su barbilla, me quité y la miré a los ojos, estaba ardiendo, la besé en la boca y le tocaba el cuerpo por todos lados, le desabroché el bra y se lo quieté por completo, liberando sus hermosas tetas, eran divinas, cargadas de leche, de vida y de calor, los veía y los sobaba, y me los comía a ratos, y la seguía besando, poco a poco comencé a recorrer su vientre con besos y fui bajando y bajando, llegué hasta su tanga y la chupé, estaba caliente y mojada, había tanta humedad que se notaba diferente el color en su sexo, se la bajé hasta los tobillos y ella sacó los pies poco a poco, me senté y le ayudé a que se sentara en la mesa, ya sentada, me acerqué y comencé a sobar su entre pierna, estaba caliente, estaba temblando y me decía en susurros – no mi bebé – la escuché y le dije que no se preocupara que no íbamos a molestarlo, abrí sus piernas con cuidado, y comencé a tocar su sexo, estaba demasiado cliente y palpitaba, deseaba ser penetrada pero pensar en su embarazo se lo impedía, era un momento que jamás se iba a repetir, así que decidí no echarlo a perder, solamente, la jalé despacio al borde del escritorio y ella instintivamente, se recargó con sus manos hacia atrás, subí sus pies en las coderas de la silla, y me acerqué lento, oliendo y viendo todo eso, se veía magnífico, podía distinguir las palpitaciones de esa conchita rica a la espera, sin dudarlo, saqué poco a poco mi lengua y comencé a chupar su clítoris, despacio, no pudo más que gemir un poco y estremecerse, pero me dejó continuar, le prometí no molestar su bebe, pero eso no evitaría que le hiciera tener un orgasmo.

Tenía un sabor delicioso, ese sexo escurría jugos a diestra y siniestra, deliciosos, así como lamia el clítoris, también la penetraba con mi lengua y ella se contoneaba de placer, se dejaba chupar y me sobaba la cabeza, yo no aguantaba ya lo caliente que estaba y quería penetrarla pero me lo tenía que ganar poco a poco, después de un rato de comerme esa conchita, regrese a lo que nos llevó ahí, esas hermosas tetas y con la boca llena de su sabor, las lamí de nuevo, me acerqué a su cuerpo y me frote en su conchita, tonto aún estaba yo con ropa, mientras lamia sus tetas, me fui desabrochando la camisa y el cinturón, ella se dio cuenta y me ayudó a desabotonarme, nos comenzamos a besar, y yo sobaba sus tetas despacio pero con firmeza, por fin tenía desabrochadas camisa y pantalón, y no hice más que quitármelos, quedándome en bóxer, un bóxer de algodón que no podía contener mi erección por completo.

Me agaché a seguir lamiendo ese par de divinas tetas y sentí su mano jugando con mi miembro sobre mi ropa, sentía riquísimo y supongo que ella también porque en ese instante mi lengua giraba rapidísimo sobre su pezón, me dijo que tenía muchas ganas pero que le daba miedo, así que se enderezó y se bajó de la mesa despacio, yo pensé que todo terminaba ahí, pero la sorpresa fue agradable cuando se sentó en la silla y sin dudarlo me sacó el miembro de la ropa, lo observó y me dijo que estaba rico, lo sobaba y le besaba la punta despacio, y yo me ponía más y más duro, empezó a notar que se generaba líquido, y decidió meterlo en su boca, no puedo explicar el profundo placer que sentí al contacto de su aliento, y de esa boca carnosa que siempre me había gustado, ahí estaba con esa morena hermosa, teniendo un encuentro de lo más rico, lo chupaba delicioso, y jugaba con él que casi me vengo, ella notó que estaba por terminar y me dijo que no aguantaba sin sentirlo y se levantó, la ayudé a sentarse de nuevo, y me acercó y me dijo, despacio y con cuidado; entendí perfecto sus palabras, así que despacio, metí un par de dedos para estimularla de nuevo, sentir que se mojara otra vez y poderme acercar, no tardó ni un minuto cuando estaba más que jugosa, me acerqué y puse la punta de mi miembro en el borde de sus labios, y despacio, con una mano en su trasero y otra en una teta, entré, sentía el calor y la humedad cubrirme poco a poco, y ella soltó un gemido despacio, con calma, estaba yo por reventar y me dijo que terminara dentro, no lo pensé dos veces y aceleré un poco la marcha, sentíamos la fricción despacio pero rico, no tardé mucho en terminar, pero antes de eyacular, ella comenzó a escurrir como nunca había visto, me dijo que tenía meses de no hacerlo, y que estaba muy caliente, que estaba emocionada y apenada, y que no volvería a pasar, que aprovecháramos el momento porque iba a ser único, así que seguimos haciéndolo hasta que perdí la erección, cuando la perdí me salí y me comí por otro rato esas tetas que me tienen loco, nos vestimos, y con calma nos fuimos, ya no había gente en el edificio, salimos despacio y la dejé en su coche, me regaló un beso en la boca y me dijo hasta siempre.


Sé que esto jamás se va a repetir, pero no lo olvido, y cada que lo recuerdo tengo una erección que algunas veces termina en autosatisfacción por los recuerdos.


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