Que agradable resultó tener pendientes con la compañera que nos resuelve los tickets en el trabajo, llevábamos unas semanas de carga impresionantes, mucho estrés, salidas tarde, y llamadas telefónicas eternas, ya que se estaba brindando soporte a los VIP de la empresa, las cosas se fueron acomodando poco a poco, ya nos conocíamos por teléfono pero jamás en persona, aunque en foto si, de voz cachonda y agradable, de carácter afable. Pues total, se nos había cargado el trabajo y teníamos instalaciones y algunas capacitaciones pendientes, mi compañera y yo decidimos dejarlo a la suerte y terminamos yendo a las oficinas de su consultoría, eran oficinas tranquilas, algunos jóvenes trabajando, ambiente agradable, y llegué tarde por la carga de trabajo, a eso de las 5 de la tarde, para no ser descortés, compré unos refrescos, unos cafés, galletas y frituras, porque ya calculaba que saldríamos tarde.
Al llegar, me vió con todas las cosas y soltó esa risa que me pone a imaginar cosas y me dijo – oye, de plano pretendes que salgamos tarde – yo con mi sonrisa de ya valió y con una cara de que hago le dije – pues mira, se agregaron seis instalaciones, son gerentes VIP, y nos dieron usuarios y contraseñas para entrar por escritorio remoto, así que, es exageradamente probable que salgamos tarde --, se rió una vez más y yo empezaba a pensar cosas con ella, me dijo que pasara, y al seguirla vi ese trasero delicioso, grande con un contoneo como pocos, tenía unas nalgas que no te las acabas, gordibuena le decía un amigo, yo creo que más que eso era mucha mujer y tenía una mirada súper caliente, pícara e inocente a la vez, 100% cachonda.
Me pasó hasta su cubículo, y eran tan pequeños los lugares que no cabríamos ni de broma, me dijo que esperara, que pediría una sala, no tardó ni cinco minutos cuando regresó con una llave. En el camino a la sala, me encontré algunos conocidos y saludé con un informal Hola, total nada nos cuesta. Llegamos a la sala, y comenzamos a bebernos el café, le dije que primero nos conociéramos porque venía cansado y que de todos modos nos íbamos a tardar, comenzamos a contarnos un poco de nuestras vidas, lo clásico cuando conoces a alguien, tus desmanes de joven, tus aventuras de niño, y tus logros profesionales, así como tu fracasos, entre charla y charla nos dieron casi las 6 y le dije, que ya estaba descansado y que estaba encantado de platicar con ella pero que si no empezábamos ni tarde nos íbamos a ir, me contó que en la consultoría salen casi todos cerca de las 8 de la noche, y le dije que no creía que nos fuéramos a esa hora, se fue de nuevo, y yo veía ese culo que me empezaba a desconcentrar. Cuando regresó me dijo que ya había avisado que saldríamos tarde, tenía un juego de llaves para cerrar y se dio aviso a la recepción del edificio para que no hubiera problemas, ya listos, comenzamos con las instalaciones, la primera que le tocó a cada uno estuvo relativamente normal, una hora instalando, sin problemas, pero fue en la segunda donde todo de descompuso, bueno, al menos en lo laboral.
Resulta que el usuario al que le teníamos que instalar urgente no tenía instalado un componente del sistema operativo, cosa que nos llevaría al menos una hora más de instalación, pero todo se complicó cuando intentamos coordinarnos con la gente de soporte en sitio para que nos apoyaran, ya era tarde y no había nadie en la agencia, por lo tanto, movimos cielo mar y tierra por conseguir las autorizaciones necesarias para que un vigilante nos auxiliara de forma presencial en los reinicios de la máquina. Eran ya las 8:30 de la noche, ya estábamos solos y sin café, comenzamos la instalación y para sorpresa mayor, el equipo era demasiado lento, así que dejamos una de las computadoras corriendo la actualización y seguíamos con la otra avanzando lo que podíamos, teníamos la próxima hora muerta ya que prácticamente tendríamos que esperar a que las instalaciones avanzaran, retomamos la plática del inicio y no fuimos conociendo más, en el transcurso de la plática me di cuenta que me estaba yendo a otro lado cuando me sorprendí a mí mismo escuchándola y viéndole las tetas, no eran enormes, pero eran suficientes, tenía un color de piel rico, y me imaginaba como serían sus pezones, divagué escasos segundos y le pregunté sin pensar – Oye, ¿de qué color tienes las tetas? – nos quedamos viendo en shock los dos, al segundo siguiente nos pusimos rojos y no pude evitarlo, solté una carcajada, entre risas le intenté pedir una disculpa y ella sonrojada, me dijo que no había problema y me dijo – Te pasas eh, yo hablándote de mis travesuras y tu viendo otras cosas – más risa me dio, le dije que lo sentía que la verdad es que me gustaban y que me había distraído viéndolas, que no se apenara pero que eran lindas y antojables, se puso más roja y se rió, ahí fue donde todo comenzó.
Su risa tan excitante para mí, hizo que se me parara en ese momento, ya estaba yo pensando en cosas calientes, en su culo en sus tetas y en cómo sería hacerlo ahí, al fin estábamos solos. Le dije que porque no mientras se instalaban las aplicaciones, no jugábamos un pocker, soltó una carcajada y me dijo híjole que pena no hay cartas, me reí más fuerte yo y le dije que siempre cargo unas en la mochila, nos reímos los dos y me dijo, no porque tú lo que quieres es quitarme la ropa, y le dije, órale va, juguemos sin apuesta, solo por matar el tiempo, dijo que si, y saqué el mazo de cartas, comenzamos a jugar y me ganó el primero, después el segundo, yo el tercero, y ella el cuarto y el quinto, y comenzó a reírse y dijo ves, hubieras terminado desnudo tú, y le dije que lo intentáramos, y que fuera una juego de cartas y uno de castigos, aun nos faltaba la instalación trabada, y cinco más, dijo que estaba bien.
Ya entretenidos, comenzamos a jugar, el primero era de prendas, me ganó de nuevo y me quite la camisa, jugamos el segundo de castigos y le gané y le dije que me bailara cachondo, ella se apenó un poco pero se levantó y comenzó a menear sus caderas de una forma que no pude contenerme ni medio minuto, estaba durísimo, caliente y como lobo hambriento viéndola moverse, se frotaba las tetas y pasaba sus manos por todos lados, cuando vio mi mirada se sonrojó y se sentó y me dijo – ya porque si no te vas a infartar – le dije que estaba bien, barajeamos, jugamos y perdió, era de prendas y pagó con su blusa, llevaba un brassiere sencillo de corazoncitos, entre infantil y cachondo, me gustó, unas tetas de buen tamaño, y un color de piel exquisito, un poco a penada me dijo ya síguele, barajeamos, jugamos y perdió, le tocaba castigo, y me quedé pensando que pedirle, y le dije que el castigo mejor lo guardaba para después, seguimos jugando y perdí, tocaba prenda y me quité el pantalón, y cuando me bajé el cierre ella notó mi erección, soltó otra carcajada y yo me reí con ella pero seguí, ya estaba hecho, jugamos de nuevo y perdí me dijo que de castigo le diera un masaje en la espalda, así que le di un masaje relajante pero a veces le hacía caricias cachondas y empezaba a respirar entre cortado, volvimos a jugar y perdió, y tocaba prenda, se apenó muchísimo pero pagó también con sus pantalones, caray, esas caderas y esas piernas hicieron que me volviera a excitar, me puse durísimo, y ella solo reía, y yo empezaba a pensar más y más cosas, y a maquinar maldades, al fin que me debía un castigo, volvimos a jugar y perdí me tocaba castigo de nuevo y me dijo que también lo guardaría a ver que pensaba, jugamos y gané, era prenda, y ella estaba en brassiere, bikini y zapatos, así que como buena mujer tratando de resistirse se descalzó, no dije nada, no llevaba medias ni calcetines, tenía los pies desnudos, y yo cada vez pensaba más cosas, jugamos y perdí de nuevo y me dijo que de castigo le sobara sus pies y que de todos modos le seguía debiendo uno, le dije que sí, pero que no olvidara que ella también debía, me dijo que si quería lo dejábamos a mano, y le dije que no, que pensara su castigo que ya pensaría yo el mío, jugamos de nuevo y perdió, se puso de mil colores y le dije paga, toca prenda, nos carcajeamos los dos, y ella decidió quitarse el brassiere, ahí estaban esas tetas ricas, tamaño mediano, pezones duros, ya estaba caliente también, areolas de chocolate, tamaño mediano, le dije que ya quería cobrar mi castigo y me dijo apenada que estaba bien, pensaba en pedirle que me hiciera sexo oral pero no sabía como lo iba a tomar, así que fue al revés, le pedí que se dejara hacerlo – El castigo consiste en que te dejes hacer sexo oral, que piensas – se quedó callada, viéndome, estaba en bikini, yo en ropa interior, y me dijo, un minuto solamente porque es juego, y le dije que estaba bien, tomó su reloj, se sentó en la mesa de la sala y yo en una silla, cuando faltaban escasos segundos puso su mano en su bikini por un lado y dijo ya y lo abrió, estaba mojadísima, y yo sin dudarlo me agaché y comencé a chuparla, estaba deliciosa, húmeda y caliente, nada tonto me agarré de sus nalgas, y jalaba su conchita a mi boca, ella abrió más las piernas, y aunque se estaba calentando no dejaba de ver el reloj, pasé mi lengua por su clítoris y ella soltó un gemido, yo me preparaba para meter mi lengua hasta e fondo cuando jaló levemente mi cabeza y me dijo tiempo.
Ya había olvidado que era parte del juego de cartas, sonrió y me dijo tú me debes un castigo y también lo quiero cobrar, me reí y le dije lo que quieras, me dijo, quiero que te quites toda la ropa y no te la pongas hasta que nos tengamos que ir, me reí con una carcajada y me la quité, ella se veía deliciosa solo en bikini con ese culo hermoso, enorme, y esas tetas deliciosas, tomé las cartas y jugamos de nuevo, perdió, y cómo ya habíamos perdido el hilo del orden, solo se levantó y se quitó el bikini, se veía lindo ese triángulo lleno de vello, cortito, abultado y húmedo, me dijo, ya terminamos y le dije que no, que uno más, que no se valía que nos quedáramos así porque yo me iba a quedar desnudo todo el rato, soltó una carcajada y dijo está bien, jugamos y perdí, ya estaba más que aplicado cuando me dijo, ok, el castigo será verme desnuda hasta que nos tengamos que ir, puse cara de sufrimiento y una sonrisa de complicidad y dije ok, terminamos de jugar entonces.
Nos sentamos desnudos en las sillas, y volteamos a ver las computadoras, las instalaciones seguían casi en el mismo punto, y yo seguía caliente, y ella nerviosa, nos vimos de reojo y nos dejamos de hacer tontos, volteamos la silla y nos comenzamos a besar, ella llevó su mano a mi miembro y lo comenzó a sobar, y yo me aferré de nuevo a sus nalgas, era rico sentir ese culo en mis manos, y al apretárselas, sentía como me ponía más duro, ella lo notó y me dijo – ay, qué es eso? – y le contesté que así me ponía, sonrió y nos seguimos besando y acariciando, no sé cuánto tiempo, poco a poco, la jalé para que se levantara, y me quedó la cara en su vientre, lo besé y tome sus tetas en mis manos, eran suaves y estaba muy calientes, y los pezones duros, comencé a masajearlos en círculos lentamente, poco a poco, ella me ayudaba, me acerqué a uno, y lo besé eran deliciosos, sabían a perfume, me encantaba su risa y ahora su olor, su pulcritud, los comencé a chupar, no aguantaba más, mi miembro comenzaba a sacar jugo, se preparaba para lo mejor.
Después de no sé cuánto rato comiéndome esas exquisitas tetas, y sin dejar de sobarlas ni sobar ese hermoso culo, nos decidimos, dejamos que las instalaciones continuaran solas, y decidimos subirnos a la mesa de la sala de juntas, me dijo que me acostara, lo hice y ella lento y frente a mí se sentó en mi miembro haciéndolo desaparecer, que bonito sexo tiene, vello corto, limpio y abultado, húmedo e hirviendo, sentí como si me viniera al sentirlo tragarme, se veía exquisita, sus caderas más anchas, su sexo a primera vista y sus tetas en lo alto dispuestas a ser apachurradas, las tomé y ella comenzó a moverse, no cabía de gusto, mi glande se estremecía en cada vuelta, y la base de mi miembro sentía su conchita frotar en cada pasada, ella escurría estábamos muy calientes; se movía como una diosa, cogía como nadie, y esas tetas de chocolate me mataban, comenzó ahora a subir y bajar, y me apretaba los huevos, un poco duro, me dolía pero me gustaba, ella lo notó y comenzó a hacerlo más rápido, la bendita instalación no terminaba y yo estaba a punto de venirme por lo caliente que estaba, le dije y me dijo que no era momento, se levantó, y me dijo que quería que me viniera en sus nalgas, así que se puso de perrito, el miembro se me puso más duro que nunca, tenía ese magnífico culo a todo lo que da, y sólo para mí. La vista era magnífica, y esa hembra me hacía sentir muy caliente, a pesar de ser chaparrita era mucha vieja para cualquiera, me tenía prendado de sus curvas, me acerqué, poco a poco, puse la punta en su conchita y ella se dejó venir hacia atrás fuerte, rápida y precisa, lo hacía girar magnífico, y yo estaba por venirme, me dijo que la esperara un poco y llegábamos juntos, sería la proeza del día mucho más que esas malditas computadoras, comenzó a gemir más duro, se venía empecé a sentir como me mojaba y me salí y me vine como me lo pidió en sus nalgas, mi semen hervía y ella gritaba cuando lo sentía y mientras mas calor sentía más jugo sacaba, nos quedamos así unos minutos, sintiendo nuestros cuerpos húmedos, calientes y jadeantes, después de unos minutos, nos sentamos en nuestras sillas, desnudos, habíamos acordado que nos quedaríamos así hasta terminar, y cumplimos, pasaron más cosas, pero esas se las contaré en otra ocasión.
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